El cerebro estratega

Juegos como el poker o el mus nos sirven para ejercitar nuestras capacidades de simuladores y mentirosos o, visto más en positivo, de negociadores. La frase «tener cara de poker» sirve para explicar la ausencia de una expresión facial acorde con las emociones subyacentes, que se pretenden ocultar, y supone el empleo del juego derivado para explicar el comportamiento originario.

Los juegos son, en general, un entrenamiento, y si además resultan un divertimento es porque la selección natural ha creado mecanismos de recompensa en el cerebro para los jugadores. Los niños, como corresponde, son los que más juegan, al ser los que más aprenden, y son los que más aprenden porque son los que más se están desarrollando neurológicamente y para la vida, si bien sus juegos son más inocentes (por falta de experiencia y conocimiento), tomando esta inocencia forma en un mayor maniqueísmo, un perfil más emocional, unas reglas más laxas o una imaginación más desbordante, entre otras cosas.

Lo que distingue a nuestra especie de otras es el mayor tamaño del neocortex, que permite dedicar las áreas adicionales al procesamiento más depurado de las percepciones y los movimientos. Estas áreas supletorias son las denominadas áreas de asociación, en las que se integra la información de los distintos sentidos y se elaboran respuestas conductuales más complejas, y su simple existencia nos obliga a hacer ciencia de la mente con un enfoque cognitivo y a dejar de lado la mera acción-reacción.

La más destacada de estas áreas, denominada por Goldberg «órgano de la civilización», es la situada en el lóbulo frontal del cerebro. En ella se produce una integración de todos los procesos cerebrales, lo que parece claro a la vista de que esta zona está conectada con todas las demás. Si hubiera que buscar en algún lugar el homúnculo, el alma, el fantasma en la máquina o el teatro de la mente donde declama el actor del yo, sería aquí.

Los pacientes con lesiones del lóbulo frontal realizan correctamente pruebas psicológicas y conductuales típicas. Sin embargo una observación atenta de su persona delata cambios en la capacidad de planificar acciones, de organizar su vida, de demorar la gratificación, de empatizar con los demás, de realizar o tener en mente varias tareas simultáneamente…. etc.

La mente del estratega consciente, que es la que nos distingue de las demás especies, cuyas estrategias son innatas y seleccionadas por evolución, tiene su asiento en este lugar del cerebro. En él los dilemas morales se entremezclan con los proyectos. Todo proyecto es una acción moral, así como toda acción moral es un proyecto. En esa amalgama indisoluble se forman los pensamientos, herramientas de acción, preparación para la acción, y movimiento previo y ensayo, juego interno previo a la opción moral de cada acción física en el mundo y en la sociedad.

Carecer de moral no es, como muchos creen, una garantía de racionalidad, sino antes bien al contrario: sin el norte de un bien y un mal (tanto propios sentidos directamente como ajenos figurados y sentidos indirectamente, pero especialmente de carácter abstracto y general), sin la dicotomía de un correcto e incorrecto, no hay estímulo para la acción en el mundo ni para articular nada, ni siquiera un discurso, ni siquiera una justificación. Pueden salir a la luz los instintos desnudos, cosa que ocurre a quienes tienen dañado el lóbulo frontal o sus conexiones con el cerebro emocional, pero ya no vemos a la persona, sino a un animal parlante dotado de algunas aptitudes cognitivas, aparte el lenguaje. El estratega ha desaparecido. Queda de él solo el rostro de poker, pero no hay en él apenas simulación, engaño ni ocultamiento de emociones, tan necesarios, mal que nos pese, para el trato social cotidiano. Detrás, la emoción es plana para aquellas cosas que superen el corto plazo e impliquen a los demás. Pese a que estas personas preservan su memoria y conocimiento del mundo no saben emplearlos para obrar con sentido. Curiosamente estos seres humanos que han perdido lo mejor de sí mismos son jugadores compulsivos….y jugadores perdedores. Pierden sistemáticamente porque apuestan siempre demasiado fuerte, sin alterarse, contra toda probabilidad de ganar. Y fracasan en el juego y en la vida, pasando a ser dependientes por su carencia absoluta de responsabilidad.

El hombre, animal racional, lo es gracias a que integra las percepciones y las emociones, para atender a sus fines biológicos, antes de “perpetrar” su acción en el mundo y en la sociedad. No se puede hablar de una racionalidad desligada de la supervivencia, y por tanto tampoco de la moral (medio de la emoción que a su vez es medio de la supervivencia). En todo caso podría haber productos de la racionalidad (y los hay) que, en sí mismos, no tuvieran nada que ver con sobrevivir. Pero su creación era un medio para los verdaderos fines de sus respectivos creadores, para sus fines últimos de domeñar la naturaleza y persuadir y ganarse a los demás humanos, o a algún grupo selecto idealizado de estos, así como para producir el placer intelectual del juego con conceptos abstractos, que es un medio de la naturaleza para hacernos caminar exitosamente por el sendero de la vida. Y si estos productos depurados de la racionalidad se siguen usando es -¡como medios para satisfacer nuestros fines, dictados por la emoción!.

No hay nada desinteresado, y mejor o peor disimulado ante uno mismo y ante los demás, todo lo que hacemos forma parte de una estrategia elaborada en parte inconscientemente, que incluso se haya en nuestro plan corporal (que incluye al cerebro) y en parte conscientemente, gracias del desarrollo del órgano de la civilización, esa área de asociación frontal del neorcortex en permanente contacto con el sistema límbico. Nuestra “razón” es una marioneta de nuestra emoción a la que no se le pueden cortar los hilos. No tiene vida propia.

Germanico
Germanico

No hay aprendizaje sin error, ni tampoco acierto sin duda. En éste, nuestro mundo, hemos dado por sentadas demasiadas cosas. Y así nos va. Las ideologías y los eslóganes fáciles, los prejuicios y jucios sumarios, los procesos kafkianos al presunto disidente de las fes de moda, los ostracismos a quién sostenga un “pero” de duda razonable a cualquier aseveración generalmente aprobada (que no indudablemente probada), convierten el mundo en el que vivimos en un santuario para la pereza cognitiva y en un infierno para todos, pero especialmente para los que tratan de comprender cabalmente que es lo que realmente está sucediendo -nos está sucediendo.

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22 comentarios

  1. Saludo muy cordialmente, y en Octubre de este año, voy a cumplir 45 años, y aproximadamente unos 15 años atras, tuve un accidente en el vehiculo de un amigo, que el manejaba, saliamos de un Bar que estabamos bebiendo, yo estaba sentado al lado, que el manejaba, sin el cinturon de seguridad, y en una curba, hemos chocado en la pared de un departamento, que yo he salido rompiendo el vidrio delantero con mi cabeza, justo donde entiendo que se dice la (sien) que esta bajo la frente que tenemos, pero mi corte que tube con el vidrio del auto,enpiesa de mi (sien, del lado izquierdo) unos 15 cm. para la parte de arriba de mi craneo,,,bueno referente a este accidente, he quedado 15 dias inconsiente, que me avisaba mi familia, y cuando desperte, no escuchaba tampoco, pero ahora solo escucho normal por el lado izquierdo, y por el lado derecho solo escucho poquito,,,aparte de lo de oir eso ya no me importa, alfin de cuentas, entiendo muy bien con cualquier persona en el momento en que hablamos,,,Pero en el diagnostico medico bajo la radio grafia que he tenido, en una maquina,en la que me he recostado, y automaticamente,entré y despues de unos minutos he salido, que eso lo recuerdo, me dice el Dr, no solo ami, tambien a mi familia, que en la parte delantera de mi cerebro lo he perdido, que no se ve igual que la del lado derecho,,, es una pequeña parte del lado izquierdo mostrandonos la radiografia,,,bueno esto,me ha dicho que es una parte de la Memoria, y que en esta actualidad, lo veo de verdad, que es por la memoria, por que no puedo recordar nombres de algunas personas que conosco, fechas de cumpleaños de mis propios hijos, nombres de muchas ciudades de las que he estado, de algun libro que me gusta leer, despues no recuerdo lo que he lehido, tengo que escribir en un librito para poder acordarme por tantas cosas que he pasado,pero aparte de todo esto, he dejado de tomar y de fumar,,,es por lo que me ha empesado ha venir la EPILEPSIA, mas encima, esto ha empesado a darme, que son ataques,despues de unos dos años aproximadamente despues de mi accidente,,,ahora siempre tengo que estar tomando las tabletas, recetadas mensualmente por un Dr,,,caso contrario no se pueden comprar, y esto es para el resto de mi vida que me queda, que esto ya no tiene cura definitiba,,,pero bueno,esto es un castigo de nuestro Dios que tenemos,,,olvidaba mensionarles que de todo mi cuerpo,se encuentra bien, por si alguna parte del Cerebro que falta como lo que me falta ami,,,estaria con algun problema fisico,,,pero no lo tengo, Grasias a nuestro Dios,,,,Bueno este es mi comentario y espero que opinion tengan bajo lo que me ha pasado, o que puedo hacer para mi memoria y no tener ataques Epilepticos, que mi propia lengua me la muerdo fuerte hechando sangre, poniendo todo mi cuerpo duro hasta apretando mis manos y perdiendo el cocimiento,,,,Les doy MUCHISIMAS GRASIAS. mi nombre Marcos Saavedra

  2. Mi (ilusorio) yo diría que verdad es, simplemente, lo que corresponde a los hechos. Eso de «adaptarse» a los hechos no está muy claro. 2 naranjas más otras 2 naranjas da como resultado 4 naranjas. Yo puedo «adaptarme» a eso, pero eso no convierte mi adaptación en «verdadera». Sólo la convierte en funcional o exitosa o conveniente en la práctica. No más. De igual manera, me puede resultar muy conveniente creer en la existencia de mi yo. Pero eso no implica «Mi yo-agente existe» es verdadera.

  3. No, WG, hay que vivir «la vida cotidiana y práctica». La verdad tiene además un importante componente práctico. Verdad es también lo que funciona, lo que encaja, lo que se adapta a los hechos, dentro de los cuales están también nuestras necesidades e inclinaciones, verdad es lo que explica lo suficiente para seguir indagando. Verdad es muchas veces conveniencia lógica, práctica, estética.

    Pero al margen de estas consideraciones, no cabe aplicar el mismo razonamiento ni enfoque, la misma aproximación, a las realidades de un nivel que a las de otro. ¿Es más o menos libre quien está encerrado en una prisión frente a quien se mueve dentro de unos límites mucho más amplios que las paredes de una cárcel? ¿Es más o menos libre quien tiene poder de voto que quien no lo tiene? ¿Es más o menos libre quien tiene a su alrededor un mercado amplio y nutrido que quien ha de hacer largas colas en economatos del Estado, en los que a veces no hay bienes suficientes? Estas preguntas no las va a responder ningún estudio neurocientífico, me temo.

  4. ¿O sea que hay que creer en la libertad del yo por conveniencias económicas y políticas?

  5. Muy bien, supón que tu mente es todo lo que existe. No hay nada afuera. Da lo mismo: tu mente no elige sus pensamientos, sensaciones, emociones, deseos, etc.

    Todos estos entretenimientos filosóficos tienen consecuencias en la vida cotidiana y práctica, aunque no directas o inmediatas. Y consecuencias políticas y económicas. Si afirmas que el yo es ilusorio, puede que un día te vuelvas nihilista, lo que tarde o temprano afectará tus decisiones -para bien o para mal. Y si mucha gente cree lo mismo, a lo mejor terminan prohibiendo la propiedad privada.

  6. wg, tú dices llega un impulso (desde fuera) a mi mente, y yo digo nace una percepción, un pensamiento, un sentimiento, en la mente. Lo que hay antes no me preocupa. Supongo que el antes del big bang ayudaría a clarificar definitivamente el cosmos, y el entendimiento claro y meridiano del mundo subatómico serviría para entender perfectamente la materia. Pero ni la cosmología ni la química necesitan de ellos para determinar el movimiento de los astros, la velocidad de la luz en el vacío, los enlaces químicos o las relaciones moleculares medidas por la estequeometría.

    Las preguntas que te planteas son profundas, y darles respuesta es un gran reto para la ciencia. Pero se puede hablar de agentes conscientes y libres que eligen en sus vidas entre distintas opciones sin haber dado aún esa respuesta. Y cuando se dé, si es que se da, sabremos en qué consiste exactamente eso de ser libre (o de no serlo), en este nivel en el que nos movemos. Mientras tanto negar la libertad no deja de ser un entretenimiento filosófico sin mayor repercusión práctica -salvo que a alguien le lleve a la inoperancia. Aunque en este último caso habrá que preguntarse si vino antes la parálisis existencial, en forma de depresión o de solazamiento sibarita -medios de existencia cubiertos mediante- en las propias vaguedades, o vino después de la intuición o sensación de que uno no era libre, carecía de voluntad y su yo era ilusorio.

  7. Lo que trato de decirte es lo siguiente: Llega un impulso (desde fuera) a mi mente. Luego de eso, dentro de mi mente suceden cosas que no entendemos (y sólo podemos describir con palabras vagas). Y el resultado es un pensamiento cualquiera, digamos, P. Esto es, luego de ese impulso (o de muchos otros impulsos) mi mente piensa que P. ¿Pero por qué pensó P… y no Q o R? —Mi punto es que mi mente NO ELIGE. Ella no controla los pensamientos. Simplemente, se dan. Pero, si no elige, en realidad no es libre. Y si no es libre, no tiene mucho sentido llamarla «el yo» o postular que hay un yo ahí dentro. Lo que hay es un títere, o una supercomputadora, o algo por el estilo. O quizá es azar puro. No sé. Claro que podemos llamarla «el yo» o «la agencia de supervivencia» o como te guste. Pero no elige. Eso es lo fundamental.

  8. En algún momento tienen que nacer los pensamientos, los sentimientos, las percepciones. Da igual que digas que vienen de debajo, de arriba, del alma, de los genes, de impulsos nerviosos o de lo que sea. En algún momento surgen, cuando antes no estaban. Para mi eso no representa una objección seria al yo como unidad de acción, supervivencia, como agente social, como sujeto paciente, etc.

    Todo lo que nace llega, si, pero según que es lo que estemos valorando tiene importancia o no de dónde.

  9. Estimado Germánico, en este momento tengo ganas de teclear. Un instante después decido que antes debo telefonear a Juan. Un momentito más tarde decido que primero me quito los zapatos. Una centécima de segundo más tarde pienso que quizá en otro mundo 2 y 2 no son 4…

    Todaos esos pensamientos, intenciones, ganas, etc, van llegando «solos» a mi mente. Con eso quiero decir que: YO NO LOS CAUSÉ. Llegan a mi mente no sé de dónde, del entorno, de la cultura, de los genes (determinismo), o quizá llegan sin causa, de la nada (indeterminismo). Pero llegan «solos», yo no los causé. —Que yo «sienta» que soy el causante, que yo «sienta» que soy una unidad de acción y supervivencia, que yo «sienta» que todo eso forma parte de mi, o de mi yo… o -igual- que yo «sienta» que mis pensamientos, intenciones y deseos no son parte de mí o de mi yo, o que yo «sienta» que son causados no por mí sino por otro (y que por tales motivos me llamen esquizofrénico o desfasado)… todo eso es irrelevante. No importa lo que yo sienta o no sienta. Lo que importa es… que todo eso llega SOLO a mi mente.

  10. No nacen solos. No es que yo sea un gran partidario del papel del entorno, pero hay que admitir que este juega uno destacado. Tus pensamientos y sentimientos, creencias y deseos, nacen en un contexto natural y social, además de en uno neurológico y biológico. De hecho, tu comportamiento, en la medida en que lo percibes, entra a formar parte de ti de forma natural, sin fricciones, lo sientes como propio y como nacido de una voluntad, de un yo. Te ponía el ejemplo del esquizofrénico porque en su caso se ha perdido esa capacidad de percibir como propios los actos propios. Y es que, al margen de que estemos inmersos en un entorno (cultural, linguistico…), somos unidades de acción y supervivencia. Si en un momento dado los procesamientos paralelos del cerebro no funcionan en sintonía, el desfase puede percibirse, de forma clara, como que hay un yo y un autómata.

    Y al margen de todo esto, y quedándonos dentro del solipsista YO: los pensamientos y sentimientos entran dentro de la esfera de la consciencia, por lo que no entiendo muy bien eso de que nazcan solos, si la consciencia es el yo.

  11. No hay nada «patológico» o «enfermo» en sentir que mis pensamientos y deseos nacen solos (dentro de mi cuerpo, pero solos, por causas que desconozco y no controlo). Cuando mucho es un poco… extraño, raro o anormal. Pero nada más.

    Nuestro desacuerdo es conceptual (no puramente verbal). Tú dices que mi yo = mi consciencia + mi inconsciencia (que es esa parte oculta, donde nacen mis pensamientos y deseos). Y yo digo que mi yo = mi conciencia y nada más. Si yo no soy la causa de los pensamientos y deseos que tengo en este momento (nacen súbitamente, yo no sé porqué), entonces no puedo decir que YO soy el que está pensando o deseando. Me parece más apropiado decir «En este momento hay tales y cuales pensamientos y deseos en mi mente, en mi consciencia o en mi yo». —Budismo. No me gusta ser agente ni responable de nada.

  12. Wg, la metáfora es errónea. Un robot ni siente ni padece, y tú si…..aunque no esquizofrenia, jejejejee. Decía lo de la esquizofrenia refiriéndome a un caso extremo, a un caso patológico de no sentir los propios actos como propios.

  13. lo que aprendemos lo aprendemos haciendo […] No somos conscientes de ello, disponemos de una memoria procedimental y de un repertorio de acciones innato (y dentro de este también de pensamientos, emociones, etc). No es que nazcamos sabiendo conducir, pero sí que podemos aprender a conducir sin tener que supervisar conscientemente cada acto dentro del complejo entramado de actos que requiere conducir. De hecho conducimos como andamos, y como hablamos, sin pensar en cómo lo hacemos, dedicados a nuestros pensamientos en otras cosas.

    Es decir, conduzco y hablo como un robot. Y tengo esquizofrenia (el Estado Terapéutico Psicológico Evolucionista dixit), porque siento que los movimientos de mi robot interno son actos no míos, no de mi yo… como quien dice de otro.

    ¿Se me quitará la esquizofrenia si escribo 100 planas de «Yo soy mi robot interno»?

  14. E, gran parte de lo que aprendemos lo aprendemos haciendo, como decía el filósofo italiano G. Vico. No somos conscientes de ello, disponemos de una memoria procedimental y de un repertorio de acciones innato (y dentro de este también de pensamientos, emociones, etc). No es que nazcamos sabiendo conducir, pero sí que podemos aprender a conducir sin tener que supervisar conscientemente cada acto dentro del complejo entramado de actos que requiere conducir. De hecho conducimos como andamos, y como hablamos, sin pensar en cómo lo hacemos, dedicados a nuestros pensamientos en otras cosas.

  15. Hola Manuel, gracias por leer, y especialmente gracias por comentar.

    Pienso que el juego adulto es una continuación del infantil, pero en él se aprecian ya las sutilezas y profundidades alcanzadas por la mente madura -y, por qué no, también sus carencias. Conviene ejercitar las habilidades desarrolladas, especialmente en los períodos de ocio -en los que presuntamente uno no se juega nada.

    La estrategia del insecto palo o la de la gacela saltarina son las clásicas estrategias innatas, seleccionadas por la evolución, y no conscientemente por un «yo» estratega. La diferencia entre el hombre y el insecto palo es que el ser humano dispone de estrategias innatas y de otra aprendidas o adquiridas a lo largo de su desarrollo. Entre el insecto palo y la gacela hay ya «un salto» importante (no sé si tan alto como el que da la gacela), pero los saltos de la gacela son en gran medida algo programado -como prueba está que todas las gacelas lo hacen.

    El perro por otra parte no creo que huela el miedo. No sé exactamente que sustancias químicas expelerá nuestro cuerpo en una situación de miedo, pero el perro no creo que sea consciente de que experimentamos miedo, ni capaz de atribuirnos un estado mental de miedo. Simplemente reacciona al miedo, generalmente de forma agresiva .ya que el miedo es un estado natural de los mamíferos ante el peligro, y puede ir asociado tanto a una huida como a un ataque.

    No creo que seamos más únicos que cualquier otra especie. Cada una constituye una maravillosa adaptación, y cada ser vivo algo único….en su especie. Pero como cualquier otro ser tenemos características distintivas bastante notables. Somos un primate social que ha desarrollado lenguaje simbólico y tecnologías.

  16. Todo el hacer del bicho humano supone una realimentación cognitiva del agente. Sería falso imaginar que siempre ha de conocerse previamente todo cuanto el actuar ulterior comporta, como si un conductor hubiera de poseer, antes de sentarse al volante, toda la habilidad de tomar las curvas, de conducir sobre carreteras heladas o de adelantar a un Ibiza tuneado.

    Al contrario, a pesar de que el que comienza y se siente teóricamente preparado para una actividad cree que en principio domina ese tipo de técnicas, de pautas o de leyes no escritas, pronto empieza a darse cuenta de que ignora bastantes cosas, pero las va de hecho y casi sin advertirlo conociendo sobre la marcha, por poca paciencia y atención que dedique.

    A veces ni se da cuenta de que va aumentando su saber y su conocimiento práctico de lo que tiene entre manos, pero al cabo de un tiempo sabe mucho más de lo que en los comienzos sabía. Esto le sucede a todo el mundo y sorprende, por ejemplo, en la actividad de conducir los coches, una actividad que no suele sentirse como profesional por todo el que ejerza una profesión distinta de la de conductor.

    Quien al cabo de un tiempo de practicar resulta que no ha aprendido nada o muy poco acerca de la actividad en cuestión se conceptúa de negado para ella, y efectivamente esta incapacidad innata para ciertas actividades existe: artes, profesiones, habilidades sociales, conversación y trato aceptables, discreción, mesura, sentido práctico, lanzamiento de tiros libres y eficacia en la gestión.

    Se trata de contenidos cognitivos sistematizados que son, de un modo u otro, pensamiento y precisamente pensamiento más creativo y a la vez más realista e “iluminador” de lo que te rodea que el meramente teórico, aunque éste es igualmente necesario como matriz del anterior.

    Se cuenta que un católico que viajaba en coche comprobó desolado, cuando ya estaba oscureciendo, que los faros no se le encendían. Como era muy creyente, requirió la ayuda del Altísimo humildemente, tenazmente; pero en vez de pedirle que le ayudase a remediar la avería o hiciera pasar un mecánico por esa misma carretera, le pidió que detuviese la rotación de la tierra hasta que él llegase a su destino.

    Algunos individuos causan muchos problemas y ponen innecesariamente en peligro ya la armonía universal, ya la promesa divina de atender las oraciones. Antes que vivir hipotéticamente es comprar un “prius”. Ta chulo, como las entradas de Germánico.

  17. Sr. Germánico. Soy asiduo a sus artículos aunque nunca he intervenido para no ser la nota discordante. Me refiero a que cuando se exponen datos científicos apoyados con argumentos de autoridad más relevantes en la materia, es difícil por no decir imposible meter algún dato interesante. Yo soy un pobre opinador. Opino sobre lo que conozco y lo que ignoro… y respecto a sus artículos opino que son muy buenos.

    Ahora paso a dar una opinión al respecto del contenido de este artículo, rogando que me perdonen la intromisión la gente profesional que cambia pareceres a través de esta sección de este blog.

    Yo no establecería una relación tan estrecha entre el juego de los niños y el de los jugadores de cartas. Tal vez la motivación no sea la misma. En el caso de los niños en particular y en cualquier etapa infantil de muchos animales en general, el juego puede que responda a una “orden” instintiva que tiene como propósito desarrollar o preparar física y cerebralmente a la cría para su vida adulta.

    El engaño, la simulación, el mimetismo… forman parte de todos los estadios biológicos. Desde el insecto palo hasta el niño que se ve en un verdadero apuro cuando le hacen la típica pregunta de que a quién quiere más, si a su madre o a su padre; pasando por las gacelas que dan grandes saltos cuando sienten la presencia de un depredador para disuadirle de un pasible ataque… todos los organismos mienten si con ello consiguen sacar un beneficio en las actividades realmente relevantes: buscar pareja, buscar comida o librerse de convertirse en esta…

    Evidentemente en el ser humano cambia la intencionalidad y la complejidad debido a que al ser una especie que ha desarrollado una enorme especialización, posiblemente mucho antes que la verbal, de comunicar sus estados de ánimo a través de expresiones faciales, como consecuencia se ha visto obligado a crear diferentes filtros de ocultación o disimulo para poder gestionar esa información en su beneficios: en una relación social, si no puedes ocultar tus verdaderos sentimientos estás perdido.

    Esta “jerga” de expresiones corporales es tan compleja como lo es el animal que las sustenta, pero es posible que no sea la más eficaz y se trate de una simple jerigonza que solo tiene éxito dentro de la misma especie. He oído que los perros huelen el miedo, y me lo creo. Así como nosotros hemos centralizado parte de nuestra comunicación en el sentido de la vista otros animales lo han hecho en el sentido del olfato. Ya puedes pasear delante de un perro las más delicadas, de pelo más sedoso y cuidado y de cuartos traseros más firmes perras… que como no arrojen el “tufillo” adecuado no hay nada que hacer. Quiero decir con esta hipótesis que por ejemplo, que es fácil engañar a un congénere disimulando ante una situación que te produce miedo, pero un perro detectaría los cambios químicos que esta situación te produce.

    Efectivamente todo lo que hacemos forma parte de una estrategia. Pero tampoco en esto somos tan únicos. Todas las especies tienen unos protocolos de actuación para poder desarrollar sus quehaceres evolutivos con los menores daños colaterales posibles. Esto se hace evidente en los mitigados “ritos” de algunos machos fuertemente armados cuando luchan para aparearse con las hembras que basan sus enfrentamientos en gran medida en el pavoneo, en las fanfarronadas. De igual modo, un animal tan fuertemente armado comunicativamente tiene que elaborar filtros para que ese potencial no se vuelva en su contra.

  18. Haciéndolas, wg, haciéndolas. Y se hacen haciéndose. Y estoy seguro de que gran parte de esos actos sientes que eres tú quien los hace.

    Debo decirte -espero que no sea motivo de preocupación para ti- que en algunos casos de esquizofrenia el paciente llega a experimentar todos sus actos como si fueran de otro.

  19. Bueno, por lo menos ya sé dónde estoy yo: en mi órgano de la civilización, en mi lóbulo frontal. Sólo me falta descubrir cómo puedo hacer yo tanta cosa que ni siquiera sé cómo se hace.

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