Es la ley electoral, idiotas!

Perdón por el improperio. Pero es que parecemos tontos.

Es un buen momento, mientras esperamos los resultados finales de las elecciones gallegas, para recordar lo que escribían en HLH en Enero de este año:

La situación en la que se encuentra España ante las sucesivas embestidas nazionalistas es cada es vez más preocupante y delicada. La mayoría de diarios de tirada nacional hablan de este tema, especialmente del Plan Ibarreche, ejemplo de un auténtico disparate y de un desafío a la Constitución sin precedentes.

Sin embargo se sigue sin hablar de la raíz del problema o dicho de otra manera…¿cuál ha sido la causa real para estar ahora en esta situación tan caótica a la que nos han llevado los nacionalismos y que está poniendo en la cuerda floja nuestro sistema constitucional?

¿Por qué los partidos nacionalistas tienen hoy en España este protagonismo? ¿A quién representan y que legitimidad tienen para desmembrar España ante los ojos de millones de españoles que no dan crédito a lo que está sucediendo? Durante los últimos 25 años hemos tenido que padecer la desidia de políticos llenos de complejos, que pecaron de una ingenuidad sin límites y que nadaron siempre en el mar de la ambigüedad con respecto a los nacionalismos periféricos.

Y esto sucedió porque para los dos partidos mayoritarios, PSOE y PP, los nacionalistas siempre fueron las llaves de gobierno cuando no fueron capaces de conseguir la mayoría absoluta. Se podría decir sin exagerar, que se produzcan los resultados que se produzcan en unas elecciones en España, los partidos nacionalistas minoritarios de una forma o de otra son siempre los ganadores.

El origen real de este problema deriva de la disparatada Ley Electoral que nos ha tocado padecer.

El sistema electoral español tiene deficiencias muy graves que han puesto a los nacionalismos en un lugar irreal y con un protagonismo que no se corresponde en absoluto con su apoyo en número de votantes ni con su implantación territorial en España.
Según la Coordinadora Estatal para la Reforma de la Ley Electoral los principales defectos del sistema electoral son tres:

* La deficiente representatividad del sistema en su conjunto.
* La deficiente libertad del elector que tiene que elegir entre listas bloqueadas y cerradas.
* La deficiente proporcionalidad de la relación entre escaños o puestos en el parlamento y votos.

Pongamos algunos ejemplos:

En las pasadas elecciones al PP le ha «costado» un escaño por Soria 14.337 votos, mientras que ha tenido que «pagar» por cada escaño de Madrid 91.710 votos, lo cual equivale a decir que el voto de un soriano vale seis veces más que el voto de un madrileño.

Izquierda Unida con 1.269.538 votos consigue 5 escaños, mientras que Convergencia y Unión con 829.046 votos consigue 10 y el PNV con 417.154 votos consigue 7. Evidentemente, tal y como apunta la Coordinadora, no es democrático que un votante del PNV valga como tres de IU porque la democracia se basa en el principio de la igualdad.

Este agravio comparativo también se produce con el resto de los partidos de implantación nacional y podríamos citar numerosos ejemplos similares aplicados al ámbito de las elecciones autonómicas y municipales.

No cabe duda que esta situación no es normal y que algo funciona mal en el sistema electoral español que como es sabido se basa en el método D’Hondt.

Este método que fue implantado en las primeras elecciones democráticas en 1977, está ya superado en todos los países de la Europa Occidental y que en España, debido a una mezcla de oportunismo político y complejos absurdos ha perdurado hasta la actualidad, favoreciendo la ascensión al poder de minorías nacionalistas que están poniendo en una situación muy comprometida nuestro actual sistema constitucional y nuestra esencia como nación.

Frente a este problema , las alternativas son variadas y no hay que ser un experto para proponer mecanismos electorales más acordes con la realidad política de España.

Para muestra, no hay que ir muy lejos, nuestros vecinos los franceses por ejemplo, desde hace años eligen a los diputados de la Asamblea Nacional mediante un mecanismo electoral a dos vueltas, es decir, se presentan en cada una de los distritos electorales todos los candidatos que designen los partidos políticos y pasan a segunda vuelta aquellos que obtienen al menos el 12,5% de los votos. En la segunda vuelta saldrá electo aquel candidato que obtenga la mayoría relativa.

¿Alguién puede decir que este sistema no es democrático? Si en Francia funciona con buenos resultados por qué en España no puede funcionar. ¿Que es lo que pasa? ¿Hay miedo a perder el poder? O quizás hay miedo a descubrir una verdad que sabemos todos: sí, esa verdad que dice que los nacionalistas en España no llegan al 10% de los votantes del conjunto del censo electoral.

Lo peor es que los principales partidos mayoritarios en vez de atajar el problema de raíz y cambiar esta disparatada Ley Electoral, parece como si este asunto simple y llanamente no fuera con ellos y no se dan cuenta que como apunta Luis María Ansón en uno de sus artículos recientes…Una ley electoral trasnochada y absurda ha permitido que una diminuta minoría nacionalista ,ERC, se haya convertido en el árbitro de la vida política española. Carod Rovira amenaza a Zapatero con dejar caer el Gobierno. Unos millares de votos de Esquerra condicionan los veinte millones obtenidos por PSOE y el PP.

¿Pero que les pasa a nuestros políticos? Complejos, temor a perder el poder o quizás la «cobardía» de no querer enfrentarse, aún teniendo el apoyo popular de nada menos de 20 millones de votos, al totalitarismo de los nacionalistas periféricos.

Pues lo dicho, con este sistema electoral, pese a quien pese, en este país ganarán siempre los mismos, es decir, los nacionalistas.

Políticos del PSOE y del PP: en este tema, aparte de estar llenos de complejos, están Uds. ciegos. Han tenido la oportunidad de cambiar la Ley Electoral en numerosas ocasiones y no han tenido la voluntad de hacerlo. Uds. sabrán los motivos. Sigan jugando al ping-pong con los nacionalistas, mientras España se desintegra y después ya saben… una sonrisita, talante y la culpa alguno se la echará al tato.

Los españoles no nos merecemos esta farsa en la que llevamos inmersos 25 años.

Esto no es una democracia. Esto es una partidocracia arbitrada cada cuatro años por el partido nacionalista de turno. Sólo hay una salida: LA REFORMA DE LA LEY ELECTORAL YA. Y el que no lo quiera entender o es un cómplice en ejercicio de los nacionalistas o espera serlo en un futuro próximo. Así de claro.

Suscribo lo escrito al 100% y por eso lo recupero a día de hoy.

Quien tenga interés en el tema, no puede dejar de leer el libro de Enrique de Diego «El suicidio de España», que estoy leyendo gracias a la cortesía de Agados, quien me lo envió desde Oviedo.

Luis I. Gómez
Luis I. Gómez

Si conseguimos actuar, pensar, sentir y querer ser quien soñamos ser habremos dado el primer paso de nuestra personal “guerra de autodeterminación”. Por esto es importante ser uno mismo quien cuide y atienda las propias necesidades. No limitarse a sentir los beneficios de la libertad, sino llenar los días de gestos que nos permitan experimentarla con otras personas.

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12 comentarios

  1. El problema esta diagnosticado.Creemos el debate para sopesar todas las posibles soluciones,intentemos consensuar la mejor y presionemos en esa dirección.
    Somos pocos, pero hacemos mucho ruido.

  2. Josu, es mejor un gobierno firme en sus convicciones y con un rumbo claro, con el 45% del apoyo popular, o un rejunte de posiciones al 52%, en mucho casos enfrentadas y que se estarán extorsionando unas a otras permanentemente para ver quien consigue qué y a qué precio, y ambas extorsionando al gobierno nacional?

    Realmente tú quieres otro escándalo como el de Simancas-IU del año 2003, o un circo como el de Cataluña, con corona de espinas y Karmeles al 3% derrumbados?

  3. Todos los sistemas electorales son un equilibrio entre «representatividad» (=proporcionalidad) y «gobernabilidad» (capacidad de decidir).

    Unos, los proporcionales, tiran más hacia la representatividad, aunque tomar decisiones e haga más difícil, y a veces una minoría (territorial o ideológica) tenga un poder de negociación desmedido. Cuéntaselo a Ibarretxe, que anda de cabeza para conseguir el voto de Aralar.

    Otros, los menos proporcionales, tiran más hacia conseguir gobiernos fuertes y estables. Pero a costa de la representatividad. Por ejemplo, si en Galicia el PP consigue el escaño que le falta, habrá un gobierno con mayoría absoluta, pero con el 45% de los votos, frente a la suma PSdeG+BNG, que tienen el 52% de los votos, y que han dicho todo el tiempo, en la campaña, que gobernarían juntos. ¿Es mejor el gobierno del 45% que el del 52% porque el primero sea de un partido, y el segundo de dos? No está claro.

  4. Luis, yo he visto funcionar el sistema de circunscripciones uninominales en Estados Unidos, y también creo que es el mejor sistema. Para los votantes, claro.

    Para los políticos es un pelín…cansador, porque hay que currárselo.

    Y además, como se elige a una sola persona, es técnicamente imposible confeccionar «listas sábana», donde sólo se conoce al cabeza de la lista, y el resto son unos ilustres desconocidos o -en muchos casos ocurridos en otros países- personas sospechosas de haber incurrido en conductas tipificadas en el código penal.

    El sistema de circunscripción uninominal sirve para que la gente vote a personas, no a partidos políticos. Pero esto es una amenaza directa a la corporación política, porque fomenta el compromiso entre el elector y el elegido, por encima de las disciplinas de partido. Pero como son los partidos los encargados de fabricar las leyes… es difícil que lo modifiquen. Tienen la sartén cogida por el mango, por qué habrían de soltarla?

  5. Wonka, Josu, vale. Supongamos que efectivamente (y las matemáticas lo dicen) los partidos nacionalistas no están sobrerrepresentados. Tal vez el problema radique en la proporcionalidad? Yo no soy especialista en tales cuestiones, pero creo que un sistema más directo ofrecería una imagen más clara del verdadero peso politico de los partidos en el Parlamento Nacional.

    Si creemos injusto que un partido gobierne con mayoría tras obtener el 35% de los votos…no lo es también no hacerlo por faltarle sólo 8000?
    Renunciar al sistema proporcional evitaría también esta discusión. Una persona un voto. Punto. Viva donde viva, vote a quien vote.

  6. Luis,
    Veo que Wonka se me ha adelantado (no sé cómo lee todo antes que yo). Pero creo que te confundes de medio a medio echando la culpa al sistema electoral.
    Nuestro sistema electoral NO BENEFICIA a los nacionalistas. Más bien los perjudica.
    Lee con cuidado el post que te ha citado ya Wonka
    http://personales.ya.com/josumezo/2004/11/una-mentira-mil-veces-repetida.html.

    Compara los porcentajes de voto y escaños de los partidos nacionalistas y de TODOS los partidos nacionales en diferentes elecciones. Verás quiénes son los grandes beneficiados del sistema electoral español.

    El «remedio» que propones también es equivocado. Puesto que los sistemas mayoritarios benefician al primer partido en cada lugar, bien podría pasar que el PNV y CiU (no ERC, evidentemente) estuvieran MUY sobrerrepresentados en un parlamento elegido por sistema mayoritario.

    Ahora, si por evitar que influyan los nacionalistas, prefieres que, como en el Reino Unido, un partido con el 35% de los votos tenga una cómoda mayoría absoluta… es una opción, pero no es que aquel sistema sea bueno y el nuestro malo.

    En definitiva: «es la distribución del voto, idiotas» sería mi conclusión. Los nacionalistas tienen el poder que tienen porque sus votos hacen falta para construir mayorías. Harían más falta aún con un sistema más proporcional. Les puedes quitar representación, y privilegiar (aún más) al PP y al PSOE, pero no intentes argumentar que están sobrerrepresentados, porque simplemente no es cierto.

  7. Luis. Con el sistema británico, nada nos asegura que los nacionalistas no fueran a obtener una importante representación. Durante muchos años, CiU fue el primer partido en un montón de ciudades en Cataluña. Todavía lo sigue siendo. Por tanto, podría ocurrir que, al repartir los escaños por circunscripciones uninominales, al ser el primer partido en muchas de ellas, obtuviera más escaños que en el sistema actual (de representación proporcional corregida). Desde luego, el que no sacaría ni un escaño en Cataluña sería el PP.

    De todos modos, con un sistema como el británico, lo que sí podría ocurrir es que las mayorías de PP y PSOE fueran más claras, dejando de necesitar el apoyo de partidos pequeños. Pero no se trata de un problema de sobre o infrarrepresentación, sino de cómo queremos que se forme un gobierno: mediante «cambalaches» entre partidos en el Parlamento o mediante una decisión (clara o no tanto) del cuerpo electoral mediante un sistema mayoritario.

  8. Wonka, esta claro que argumentos son los que sobran, ya sea porque hay sobrerrepresentación de los partidos grandes, ya sea porque los partidos minoritarios gozan de una representatividad desproporcionada en la poitica nacional. Lo que yo si tengo muy claro es que la actual ley Electoral facilita la acción bisagra y centripeta de los nacionalismos, generando así un efecto contrario al de cohesión que pretende la Carta Magna. Otra cosa es que, como apunta Fran, nos pongamos a discutir sobre si España es o no es una Nación.
    Si acaso apuntarle a Fran que en Alemania, con un sistema electoral completamente diferente, se ha conseguido borrar del mapa político (y de la actualidad en las mentes de los germanos) todo atisbo de separatismo. Es más, hoy podemos hablar de un movimiento centripeto en la república federal.
    Yo particularmente sigo pendsando que el sistema británico sería un buen espejo en el que mirarse.

  9. Estoy totalmente de acuerdo en que hay que cambiar la ley electoral. La verdad es que es una vergüenza que a estas alturas esté como está.

    Eso sí, ese rollo apocalíptico de que España se rompe, me gustaría que alguien me lo explicara, porque yo soy español, y aún no he visto grietas en el suelo (bueno sí, en el Carmel, pero eso ya es otra historia).

    El problema es que no todos los españoles quieren una España unida. Aunque si la mayoría. Lo que pasa es que esa mayoría, supongo, ha querido creer que España alguna vez estuvo unida.

  10. Luis,

    Saludos cordiales antes de nada.

    Sobre este tema ya he escrito varias veces, sobre todo cuando se cargan las tintas contra los nazionalistas. Coincido enteramente con el artículo: los nacionalistas no son los culpables, los culpables son PP y PSOE, los nacionalista se limitan a sacar tajada de una situación que les es enteramente propicia sea cual sea el resultado electoral. Te acuerdas del «cambio de cromos» de otras épocas? y de los pactos de CiU con Felipe Gonzalez y después con Aznar?.

    Con el PSOE y con el PP tendremos siempre ese problema

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