Pablo Herreros Ubalde (D.E.P)

Me ha pillado por sorpresa mientras repasaba los titulares de El Mundo la noticia del fallecimiento de Pablo Herreros Ubalde. Ya el pasado verano fallecía mi querido amigo, el físico Juan Domínguez. Juan buscaba a Dios en sus investigaciones, y tras una serie de caídas y recaídas, la vida se lo comió por dentro. Los «cocos» bacterianos más comunes no se apiadaron de él. Darwin había vencido a Dios en el cuerpo de un gran hombre, por decirlo de alguna manera. Y es que sólo en la física se puede buscar aún a Dios con un atisbo de esperanza. Darwin la había perdido con su Teoría, su enfermedad crónica y la muerte de la niña de sus ojos.

Pablo era muy joven. Y sabía lo que era la vida, en última instancia. Ahora la ha perdido, y es una pena. Un cáncer, ese «legado evolutivo», en palabras de Mel Greaves,  se ha llevado su cuerpo…de su espíritu queda lo que divulgó por televisión, prensa y libros.

Ojalá tuviera mejores noticias

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Germanico
No hay aprendizaje sin error, ni tampoco acierto sin duda. En éste, nuestro mundo, hemos dado por sentadas demasiadas cosas. Y así nos va. Las ideologías y los eslóganes fáciles, los prejuicios y jucios sumarios, los procesos kafkianos al presunto disidente de las fes de moda, los ostracismos a quién sostenga un “pero” de duda razonable a cualquier aseveración generalmente aprobada (que no indudablemente probada), convierten el mundo en el que vivimos en un santuario para la pereza cognitiva y en un infierno para todos, pero especialmente para los que tratan de comprender cabalmente que es lo que realmente está sucediendo -nos está sucediendo.
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