El petróleo crudo del Golfo de México no es un problema para la naturaleza

Las bacterias se comen el crudo del Golfo de MéxicoEl accidente en la plataforma petrolífera de BP de hace unos meses en el Golfo de México causó pánico e indignación entre quienes piensan de manera totalmente indiferenciada que cualquier actividad  industrial humana es una lacra para la naturaleza. Desprecian la capacidad de la propia naturaleza para «defenderse» de ciertas agresiones y olvidan que no es lo mismo verter al océano un producto refinado (o uno sintetizado) que un producto natural, como es el petróleo crudo.

Hace unas semanas leíamos en Science un artículo de Richard Camilli en el que se nos hablaba de la magnitud de la catástrofe y la imposibilidad de la naturaleza para soportar el inmenso volumen de crudo vertido. Las bacterias no estaban consumiendo crudo de forma apreciable. Una «mala noticia».

La polémica está servida: también en Science aparece otro paper, esta vez de Terry Hazen, (microbiólogo jefe del Departamento de Energía en el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley) en el que se muestra justamente lo contrario: un grupo de bacterias hasta ahora poco estudiadas o desconocidas se está encargando de consumir con fruición el petróleo del Golfo … a grandes velocidades.

«Nuestros hallazgos muestran que el influjo de crudo alteró profundamente la comunidad microbiana al estimular significativamente a las bacterias de aguas profundas que viven a bajas temperaturas y que están estrechamente relacionadas con microbios que ya son conocidos como degradantes del petróleo.»

El petróleo crudo vertido no es un problema para la naturaleza, capaz de restablecer los equilibrios por sí misma y sin ayuda de voluntarios de Greenpeace. Es evidente que los «plazos» de recuperación natural no se corresponden con los períodos legislativos, ni respetan las citas electorales o las pérdidas de audiencia de ciertos medios «periodísticos». Y ése es el verdadero problema: no nos enseñan a ver ciertos fenómenos desde la perspectiva natural, sólo sabemos hacerlo desde nuestra limitadísima antropolatría. Y así nos va.

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Luis I. Gómez
Si conseguimos actuar, pensar, sentir y querer ser quien soñamos ser habremos dado el primer paso de nuestra personal “guerra de autodeterminación”. Por esto es importante ser uno mismo quien cuide y atienda las propias necesidades. No limitarse a sentir los beneficios de la libertad, sino llenar los días de gestos que nos permitan experimentarla con otras personas.
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16 comentarios

  1. Estimado anonadado:

    1. La empresa no tiene ningún derecho a contaminar el océano: por eso ha pagado ya 8000 M$, y tiene comprometidos casi 30000 M$ más

    2. El dato que das de las empresas no está ni remotamente bien, midas en lo que midas el tamaño de las mismas (facturación, valor bursátil, o número de empleados). De entre las petroleras, Exxon Mobil es muy de lejos la más grande. En cuanto a la influencia que tienen, poco parece haberse notado en el caso de la petrolera británica. La cantidad que le va a costar el vertido es muy superior al daño real del mismo, bastante limitado en su impacto.

    3. Lo único que señala el autor es que el daño es bastante limitado, cosa lógica, pues lo vertido no es un producto refinado sino crudo natural, y que debido a la profundidad a la que se vertió se ha diluido bastante en el océano.

    Saludos

  2. Es tal vuestro empeño en criticar el poder omnímodo de los estados que se parece que se os olvida la enorme influencia que ciertas corporaciones ejercen sobre dichos estados (3 de las 5 compañías más grandes del mundo son petroleras: #2: Shell, #3: Exxon Mobil, #4: BP).

  3. Con independencia de que las bacterias engullan el crudo, ¿qué derecho tiene BP a manchar las aguas de las que viven millones de personas? Su derecho a ganar dinero explotando pozos petrolíferos no puede estar por encima del derecho de los habitantes del Golfo de México a disfrutar de sus aguas o a ganar dinero con ellas.

    Tampoco dice nada el articulista de los dispersantes artificiales tipo Corexit que supuestamente se están vertiendo en el golfo, ni sobre su toxicidad. Y por supuesto no menciona que de los 60 y tantos jueces federales de los estados afectados por el vertido, prácticamente la mitad tienen intereses en la industria petrolífera.

    Yo creo que no hay que creer todo lo que digan los ecolo-jetas-de-cemento ni tampoco todo lo que diga BP o algún científico que perfectamente puede estar en nómina de los responsables del vertido.

    Un saludo

  4. Y los bosques quedamos también se regeneran solos. Así que si voy a una finca tuya y le meto fuego después te digo que no te preocupes, que la naturaleza ya se encargará de recuperar tu finca.

    • Como nos gusta mezclar las churras con las merinas 😀

      Algo que decir de la espectacular «reducción» del crudo vertido en el Golfo de México? Porque, en el océano no hay bosques, verdad? Otro día escribiremos sobre bosques, no te preocupes.

  5. ManuelMadrid el articulo de Luis lo único que dice es que la catástrofe del Golfo de Méjico no es para tanto porque es algo que la Naturaleza tiene mecanismos para “digerir” ese exceso de petróleo y que la alarma creada tiene mas un fin meramente propagandístico y político que un verdadero problema ecológico. Los casos que se cuentan, a parte de otros comentados por Jorge Alcalde, lo que nos viene a decir es que se está utilizado el temor social al fin del mundo con un objetivo meramente político.

    Estoy de acuerdo y además me parece muy interesante el artículo porque evidencia esa capacidad que tiene la naturaleza de regenerarse y que de manera intencionada o no, parece ser que los científicos o bien desconocen o bien nos ocultan; como se ha comentado con el tema Prestige.

    También puede ser que exageren para sensibilizarnos.

    En cuanto al tema político… si os asusta esa bulla… imaginad por un momento lo que se habría montado si en EEUU hubiera estado Busch y aquí Aznar. Las sedes del PP las habrían llenado de chapapote y de un modo más extendido, todos los telediarios habrían estado abriendo con las manifestaciones generalizadas por todo el mundo quemando la foto de busch y demás historia.

    Tengo la sensación de que desde que está Obama no emiten las imágenes de los atentados (que los sigue habiendo… ni los errores militares ni nada de nada. «El mundo es mejor con obama».Si no sale en la tele, no existe.

  6. ManuelMadrid el articulo de Luis lo único que dice es que la catástrofe del Golfo de Méjico no es para tanto porque es algo que la Naturaleza tiene mecanismos para “digerir” ese exceso de petróleo y que la alarma creada tiene mas un fin meramente propagandístico y político que un verdadero problema ecológico. Los casos que se cuentan, a parte de otros comentados por Jorge Alcalde, lo que nos viene a decir es que se está utilizado el temor social al fin del mundo con un objetivo meramente político.

    Pero el que digamos esto aquí, y en otros sitios no quiere decir que no estemos concienciados en que es mejor conservar lo que hay en vez de destruirlo sin ton ni son. NO. Para nada. Lo que ocurre es que lo que se destruye de manera intencionada, y eso es lo que defendemos aquí, suele ocurrir por una mala asignación de los títulos de propiedad y de una mala defensa de los derechos de propiedad porque eso es precisamente lo que atacan quienes hacen alharaca y se dan golpes de pecho por lo sucedido.

    La prueba de que esto es así la tienes en el diferente tratamiento informativo que está teniendo el caso del Golfo y el del Prestige, y no lo digo por los medios americanos, que no creo que le dieran tanta importancia al caso español sino a la esencia de a quién echarle la culpa de la catástrofe. En el caso americano la culpa es de quien es. Una empresa negligente que ha cometido un error y que ahora ha de pagar por ello. Como debe ser. En el caso español parecía poco menos que fue el propio Aznar, justo antes de poner los pies encima de la mesa junto a Bush, el que con un martillo en un mar calmo se dedicó a darle golpes al monocasco para provocar la marea del siglo.

    La ciencia y la política casan mal.

    La ecología no es una ciencia de manera que se puedan pronosticar resultados, porque las variables a considerar son tantas que quien lo hace, sobre todo al abrigo de intereses políticos o comerciales, probablemente esté queriéndonos vender una burra de mal aparejo.

    Ten en cuenta que ni el hombre es capaz de destruir la ecología, ni tenemos, como bien dices, que detener la evolución en una postal que nos “mole mazo” porque todo ello es un proceso dinámico que si ha sido capaz de digerir catástrofes planetarias, como parece que ocurrió con un asteroide, o cambios climáticos, en los que aquí creemos profundamente, como las épocas glaciales y los calentamientos interglaciares, tenemos que considerar que, lo mismo, nosotros pasamos y vendrán otras especies a “dominar la tierra”…. Para gusto y disfrute, es un decir, de los ecologetas radicales.

  7. Naturaleza como sinónimo de biosfera es un término muy vasto.

    Dejando aparte los radicalismos de los ecologetas, creo que cuando se produce una contaminación a esa escala, lo que sí puede estar en peligro son frágiles e interrelacionadísimos ecosistemas concretos.

    Puede que la biosfera sea muy versátil y cualquier catástrofe simplemente represente un cambio de las reglas de juego para los organismos; una condena a la extinción para unos y una oportunidad de prosperar para otros. Posoblemente «nosotros» estemos aquí gracia a una serie de catástrofes (el meteorito que se cargo a los dinosaurios, etc) que se habrán sucedido a lo largo de la historia del planeta.

    Los cambios bruscos que provoquen extinciones masivas(en escalas geológicas) deben haber sido algo ordinario a lo largo de la historia. No digo que el hombre tenga que erigirse como guardián supremo obsesionado con conseguir que la foto actual de la biosfera no cambie porque eso también sería antinatunatural. Pero consciente de su enorme peso, tanto cualitativo como cuantitativo; considero inteligente que intente mitigar su impacto en el entorno; esto es, cuidar el frágil arrecife del que él forma parte como criatura interrelacionada con otras. La naturaleza es muy fuerte; el arrecife que nos sustenta quizás no tanto.

  8. El petroleo del golfo es super fluido, casi aceite, por eso tiene mejor precio en el mercado. Esa calidad ayuda a su dispercion y estar al alcance de mas bacterias, incluso el uso de dispersante es contraproducente por su toxicidad, pero claro es muy feo ver una gaviota manchada de negro. Estos de Greenpeace se creen que el mundo no existe sin ellos, la naturaleza siempre nos superara

  9. Todavía me acuerdo de quien decía que la Costa da Morte -Prestige- nunca se recuperaría: se recuperó hace años. Es más, con el paro de la flota que hubo, luego hubo muchas más capturas.

  10. Plazaeme, vengo de pasar unas semanas en España … los medios: gallinero y payasada … siempre que no se moleste al que manda (que es el que paga con nuestro dinero), claro.

  11. Parecía, o se decía, que llegábamos a la «Era de la Información». Pero hemos acabado en la era del slogan, del ruido, del gallinero, y la payasada.

  12. En la fase maníaca se empeñarían en evangelizar a toda la humanidad en el culto a la diosa Gaia.

    En la fase depresiva propondrían un suicidio colectivo en el altar de la diosa.

    • Lo sabía Chesco, pero en este caso los «sabios» discuten sobre la acción de microorganismos naturales, los que viven allí y se están dando un festín. (A lo mío no le puedo llamar vacaciones … sólo ausencia)

      Germánico, no estaría mal escribir un algo sobre la «antropolatría» y las enfermedades bipolares 😉

  13. Antropolatría, un término muy adecuado. Y resulta curioso y paradójico que son los antropólatras más fanáticos los que dicen que el hombre no es el centro de la creación.

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