Prohibido el baño a los infieles

Me acaba de llamar una amiga desde Munich, donde está pasando unos días de asueto vacacional. Me cuenta que la metrópolis bávara, en esta época del año, se parece más a Riad que a Milán. No cabe duda que son muchos los millones de euros que se dejan en las galerías comerciales muniquesas las mujeres embotadas en sacos negros, portadoras de bolsos de Prada y gafas de sol de la marca Chanel que todos los años acompañan a sus maridos multimillonarios de Riad, Kuwait o Qatar por su periplo europeo. Tantos millones que, al menos durante el mes de Agosto, no es difícil cerrar un ojo y olvidar algunos de los principios fundamentales de la democracia occidental. Es lo que debe de ocurrir en el hotel donde se aloja (se alojaba, ya verán por qué), el Bayerpost. Cuando acudió a la recepción para solicitar acceso a la piscina, se le informó que aquella estaba cerrada todos los días a partir de las 22:00 horas para uso exclusivo de mujeres musulmanas.

A ella (mi amiga) no se le ocurrió otra cosa que pensar en voz alta y suponer que, entonces, la piscina estaría llena de la compañía masculina de esas damas hasta las 22:00. Hombres que prohíben ver a otros las carnes de sus preciadas propiedades femeninas pero que no tienen reparos a la hora de observar las de las europeas cual gato hambriento ante una pecera plagada de apetitosos pececitos. Bañarse en compañía de semejantes representantes del sexo masculino tampoco le parecía demasiado apetecible. La solución propuesta por la dirección del hotel fué la de hacer una excepción y permitirle el baño nocturno, con las musulmanas. Mi amiga se fué del hotel.

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Luis I. Gómez
Si conseguimos actuar, pensar, sentir y querer ser quien soñamos ser habremos dado el primer paso de nuestra personal “guerra de autodeterminación”. Por esto es importante ser uno mismo quien cuide y atienda las propias necesidades. No limitarse a sentir los beneficios de la libertad, sino llenar los días de gestos que nos permitan experimentarla con otras personas.
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12 comentarios

  1. considero muy normal que los arabes compren lo que quieran,cuando y como lo deseen.por lo visto en occidente estamos demasiado amariconados y tenemos todo tipo de complejos.(no hablar de la madre de ala, por si acaso y sobre todo ni mu de mahoma).por supuesto ellos se pasan por el arco del triunfo nuestros valores, hacen lo que els da la gana y les permiten los petrodolares y nos llaman, sin cortarse y bien altito:perros infieles.me encanta.

    ¿de que os extrañais?

  2. Si nos paramos a pensar si el dueño del hotel tiene derecho a esto o a lo otro olvidaremos la clave de la noticia: estos pájaros están consiguiendo exportar su ideología hasta la misma Europa sin que hagamos nada por evitarlo. Arderá Roma y algunos seguirán tocando la lira sin hacer nada y filosofando sobre qué es la libertad y hasta dónde debe llegar.

  3. Pascual, a riesgo de ser repetitivo, insisto en que los valores morales no pueden eludirse en la ecuación. Para nada es lo mismo reservar la piscina para un cliente que pague más que reservarla para los blancos.

    Cierto que propiedad privada y libertad individual son pilares sobre los que se asienta el tipo de sociedad que deseamos. Pero a la par hay otros valores, por lo que hay que establecer un equilibrio.
    Uno de esos otros valores, por ejemplo, que podemos considerar casi absoluto y con preferencia en casi cualquier esquema de equilibrio, es el derecho a la vida. Sin embargo cuando entra la combinación con el derecho a la defensa propia el derecho a la vida del agresor deja de ser absoluto.

    Una sociedad que, o bien carece de un esquema moral definido y definitorio, o bien consiente en su seno posicionamientos contrarios a tal esquema, no puede sostenerse en el tiempo… Cuando hablamos de conflictos en los que el daño es evidente e inmediato no hay discusión. Pero cuando el daño es a largo plazo no es raro encontrar posiciones que lo ignoran. Pero no deja de haber daño por ello…

  4. Pascual, es cierto que el propietario tiene perfecto derecho a vender su producto en las condiciones que el estime pertinentes. Pero como tú bien apuntas, se puede entrar en un conflicto de intereses. Me explico. Una de las condiciones que yo considero fundamentales para el ejercicio responsable de la libertad y la propiedad privada es el del máximo respeto a la libertad y la propiedad de los otros. Si con mis actos legítimos facilito los actos ilegítimos de un tercero, me convierto automáticamente en corresponsable. Si en mi hotel reservo la piscina para satisfacer los deseos de un usufructuario de esclavas sexuales, estoy favoreciendo la supresión de libretades de esas esclavas sexuales.
    Uno de los fallos que yo encuentro en las teorías más radicales del ancapismo o del liberalismo a ultranza es precisamente este. Hay quien diría que no es asunto del dueño del hotel lo que ocurre en sus habitaciones. Y es, en parte, cierto. Pero sabiendo, y se sabe, que un porcentaje muy alto de las mujeres musulmanas vive bajo la presión de un sistema islamista radical y en condiciones de no-libertad (por lo que hablo de esclavismo, aunque no lo menione en el artículo, no hace falta), favorecer el mantenimineto de ese status quo es convertirse en corresponsable del mismo.

    Saludos.

  5. Es un caso distinto, Luis. No hablamos de si podemos consentir la esclavitud (que daría para otra discusión llena de interés) sino de otra cosa. Aquí hablamos sobre si los propietarios de un hotel tiene derecho a establecer un determinado privilegio en su recinto. Por ejemplo, el de reservar la piscina para mujeres musulmanas. O, ya puestos (¿acaso no sería un caso idéntico?) para un cliente que pague más. De lo que hablamos, por tanto, es de cómo debemos entender el derecho de propiedad. Y sobre ello, tu artículo me parece perfecto para suscitar ese debate. Y aquí es donde digo que aunque tengo muchas dudas al respecto, es bueno hacer ver que muchos liberales españoles (al menos de la oleada liberal que está surgiendo en torno a internet) toman el derecho a la propiedad y la libertad de los propietarios como un principio que no plantea problemas. A saber, identificando la propiedad como una suerte de soberanía y, por tanto, rechazando cualquier intento de regular el derecho a la propiedad como una intromisión en la libertad del propietario. Libertad que, en el momento, en que se entiende en términos de soberanía, se podría ejercer de espaldas a las leyes del Estado (el sistema de soberanía por excelencia).

    La cuestión es que si en mi casa o mi establecimiento, por el hecho de ser propietario y soberano tengo derecho a establecer las normas que libremente deseo ¿por qué no puedo vetar el paso a infieles en mi piscina? La cuestión es que si puedo despedir a un trabajador por ser homosexual, si puedo crear un club que prohíba la entrada a los negros, y si tengo derecho a evitar que a mis hijos se les enseñe la teoría de la evolución… ¿por qué no voy a tener derecho a restringir el paso a infieles en mi hotel?

    A mí me parece que hay un buen debate aquí. Y lo digo como alguien que cree que hay que extender la libertad todo lo posible, pero también preservar la robustez de la república democrática todo lo necesario. Y como alguien que cree en la libertad como uno de los fundamentos de la democracia pero que sabe que a muchos les gustaría usar su libertad justamente para acabar con ella.

    Así que claro que veo un problema que un hotel en el corazón de Europa restrinja el uso de la piscina a los infieles. Pero ese problema no tiene tanto que ver con el asedio islámico a Europa sino, en primer lugar, por el modo en que debemos entender la democracia en general y, en particular, el concepto de propiedad. Se entiende, también, que hablamos de propiedad de objetos, no de personas. No hablamos de esclavismo (salvo que a mí se me haya pasado algo pro alto en el artículo).

    Saludos.

  6. Creo que una cosa es que el hotel limite el acceso puntualmente a unas instalaciones porque las haya alquilado o lo que sea. Otra cosa muy diferente es que se limite el acceso por razón de religión.
    Para que una democracia sea viable se precisa que se establezcan una serie de fundamentos morales básicos. Entiendo que uno de esos fundamentos es la no discriminación por razón de religión. Por lo tanto, es condenable tal manera de actuar y no queda protegida por el libre albedrío sobre la propiedad privada.

    Cierto que el hotel podría hacer lo mismo explicándolo de otra manera. Pero las formas son relevantes. En democracia son muy relevantes.

  7. Por eso mi amiga se fué a otro hotel, estimado Pascual.

    Lo de los derechos fundamentales… creo que en nuestros pagos la esclavitud está prohibida. Te parece bien que no lo esté para turistas con pasta? Y para inmigrantes sin ella? Esa es, creo, la discusión que merecería la pena.

  8. Luis, el problema es que cuando hablas de olvidar algunos de los principios fundamentales de la democracia occidental parecería que esos principios fueran una tabla donde no existieran contradicciones. Y tal cosa no existe, sino que dichos principios no sólo son discutidos «desde fuera», por quienes se oponen a la democracia, sino que lo son, ante todo «desde dentro», por quienes solemos declararnos defensores de la misma.

    En las propias filas del liberalismo (y en las propia Red Liberal) se suele mantener una concepción, digamos, fuerte, de los derechos de la propiedad, de la soberanía del propietario (en mi casa hago lo que quiero). Bien, creo que más de tus compañeros (ex-compañeros en mi caso) de Red Liberal, argumentaría justamente eso: los dueños del Hotel tienen perfecto derecho a discriminar a las infieles (por cierto, creo que eres impreciso, aunque esto no altera el argumento: ¿a las infieles o las mujeres que enseñen las carnes?) porque los derechos de propiedad son una suerte de soberanía. Pero, insisto, esto no es vulnerar uno de los principios de la democracia (le quito el apellido «occidental» porque quiero creer que muchas ideas de la Revolución Americana o de muchos ilustrados son universalizables). Al contrario: uno de esos principios es el derecho de propiedad. El derecho a que nadie me diga cómo debo gobernar mi casa (en este caso, mi hotel de Munich).

    El problema, digo, es que una concepción fuerte de la propiedad entendida como soberanía, es que dejan abierta la cuestión hasta donde debe permitir un Estado democrático el ejercicio de «soberanías privadas»: soberanía para no aceptar mujeres en bikini en una piscina, pero también para no aceptar a homosexuales en un bar, o para educar a los hijos en el creacionismo, o para crear escuelas coránicas, o para que los amish expulsen a un miembro de la comunidad que no observa las tradiciones sobre indumentaria.

    Insisto, a modo de conclusión: esto no es un choque entre demócratas y o demócratas. Es una contradicción en la tabla de principios sobre las que se asienta nuestra democracia: el principio de la libertad individual (entendida como una forma de soberanía sobre la propiedad) y el principio –llamémoslo así- del republicanismo, que afirma que ideales como el de la igualdad de derechos debe regir también en espacios donde exista un «dueño», lo que significaría distinguir entre «propiedad» y «soberanía». Lo cual, a su vez, nos haría temer el peligro opuesto: el de dejar una puerta abierta a la intromisión estatal.

    Ya ves que no es un problema fácil de resolver con recetas simples. Y creo que aquí muchos liberales españoles deben -o debemos- abandonar cierta «autocomplacencia» de los principios solemnes. Básicamente, porque esos principios son a veces contradictorios con otros principios igualemente solemnes.

    Y perdón por la abusiva extensión.

  9. Lo de Europa es de película de los Hermanos Marx. En un territorio de profundas raíces cristianas, si los musulmanes prohíben el uso de una piscina a las demás creencias no pasa nada. Pero si a un cristiano se le ocurre hacer algo parecido, puede acabar tranquilamente en la cárcel o con una multa ejemplarizante.
    Un musulmán dice que iba a 200 por hora en la carretera para atender a sus múltiples mujeres -aunque esa situación sea ilegal- y le quitan la multa. Un cristiano no tiene ninguna excusa para eludir la sanción…

    Obviamente no pido aquí que a los cristianos se les den las absurdas prerrogativas que se les dan a los musulmanes… Pido que dejemos de hacer el tonto que nos jugamos mucho en esto…

  10. Sabia decisión… ¿Podríamos saber el nombre de tan acogedor Hotel?. Por si alguna vez hacemos turismo y eso…

  11. pues nada, esto es lo que tiene el respeto a lo diferente.y no te descuides que si hablas mal de la madre del profeta, encima te cortan el cuello. calladitos y amariconados. excelsa estirpe de europeos raidos, con olor a fiambre.en definitiva:somos asquerosos perros cristianos.

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